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24-10-2006 Historia de una ida (y una vuelta)
 
El lluvioso domingo aterrizamos en Barajas tras un magnífico viaje de ocho días recorriendo centroeuropa y más concretamente Praga, Viena y Budapest. Nuestro periplo comenzó el sábado 14 viajando con destino los Madriles. Allí pasamos el día con mi hermana y Antonio (mi cuñao y nuevo hattricker :D ) preparando pasaportes y tarjetas de memoria.


DIA 1
El avión salía a las 11:30 de la mañana del domingo, por lo que tuvimos que salir temprano para facturar tres horas antes. Ese tiempo nos permitió conocer el aeropuerto tranquilamente y comprar algunas revistas para el viaje. Pasadas las tres horas subimos el avión y salimos para Praga.

El viaje fue muy tranquilo, con muy buen tiempo que tornó nublado al llegar a nuestro destino. Allí era ya bastante tarde cuando llegamos pues estuvimos unas dos horas y algo en el aire. A pesar de todo no tuvimos que adelantar los relojes al compartir los tres paises el huso horario patrio.

       
Nuestro avión                              Aeropuerto de Praga

Al llegar a Praga y recoger nuestro equipaje, nos acercamos a nuestros anfitriones de Travel plan y vimos que la media de edad de nuestro paquete turístico era sorprendentemente alta. Por suerte conocimos a una pareja joven de un pueblecito del pririneo Aragonés con los que hicimos buenas migas. Se llaman Cosme e Idaia y que espero que lean ésto ¡pues al final no pudimos ni desperdirnos!

En el grupo había gente que se alojaba en hotel de cuatro estrellas y el vulgo que pernoctábamos en uno de tres, por lo que tuvimos que dejar a los señoritos en su hotel antes de marchar hacia el nuestro en una tónica que se hizo cansina a lo largo del viaje.

Nuestro hotel en Praga se llamaba Quality y estaba situado muy próximo de la parada de metro de Strasnická. Disponíamos de un par de horas antes de la cena en el hotel por lo que cogimos el metro y en veinte minutos nos plantamos en la plaza de la ciudad vieja (Staromestske namesti).

La Plaza de la Ciudad Vieja es una auténtica maravilla y reúne algunos de los más bellos edificios de la ciudad como las iglesias de Tyn y San Nicolás, el monumento a Jan Hus, un reformador cristiano y héroe local condenado a la hoguera y cuyo asesinato desembocó en un levantamiento popular que llevaría a las guerras Husitas, el ayuntamiento que posee el famoso reloj astronómico y una ingente cantidad de turistas, muchos de ellos españoles.



Decidimos dar una vuelta por las callejuelas. Allí tuvimos que desplegar nuestros conocimientos en lengua inglesa para gestionar la compra de unas marionetas mientras en la radio de la tienda sonaba la cancion del gorila de Melody. El surrealismo nos invadía mientras daba sus frutos la escuela de idiomas. Salimos a la Plaza de Venceslao, usada por el pueblo en los levantamientos contra el régimen comunista en 1989 y desde allí cogimos el metro para volver al hotel.

La cena era buffet así que servidor aprovechó la circunstancia para ponerse fino e incluso probar la cerveza checa que es muy buena.
Después subimos al hotel, vimos un capítulo de la primera temporada de perdidos en checo y descansamos en nuestra primera noche de viaje.

DIA 2

Tras un desayuno copioso: yoghourt, jamon york, queso, huevo duro, salchichas y zumo salimos con el bus a las ocho y media para recoger a los cuatroestrellas. En la media hora de paseo pudimos asistir a una ciudad realmente interesante. Los restos de un comunismo exacerbado chocan con conatos de incipiente capitalismo y es que Praga es verdaderamente una ciudad de contrastes.

      

El autobús nos dejó a poca distancia del centro ya que Praga es una ciudad patrimonio de la humanidad y hay zonas no transitables al trafico. Mediante un receptor de radio acoplado a un pinganillo una guía local nos informaba de todo lo que íbamos viendo. La primera parte de la visita consistió en un paseo por los aledaños de la Plaza de la Ciudad Vieja y la de Venceslao. Vimos las campanadas en el reloj astronómico y nos pusimos en camino hacia Mala Strana.

                     
                        ¿Toby en la realeza?                        Zona de la universidad   
                    
Atravesamos el barrio judío y vimos la casa donde nació Franz Kafka. El lunes cerraba el cementerio judío y las sinagogas, por lo que nos quedamos con las ganas. Seguimos hacia adelante y llegamos al puente de Carlos IV, el monarca más famoso de la capital Checa. Este puente gótico conecta la ciudad vieja con el barrio de Mala Strana con una longitud de 515 metros sobre el río Moldava y fue construido en 1357.

   
           El puente de Carlos y el castillo al fondo                     Torre del puente

Una enorme y magnífica torre con función defensiva nos presenta el puente de Carlos (Karluv Most). Llama la atención al entrar la presencia de 31 estatuas que reflejan la vida religiosa y política de la ciudad. Casi todas tenían un color oscuro debido al material con que estan construidos: piedra arenisca. Sobre este puente hay dos famosas leyendas: una dice que por la noche bajan las estatuas de sus pedestales para charlar  sobre cuestiones teológicas; la otra es referente a San Juan Nepomuceno, un sacerdote ejecutado por negarse a revelar las confesiones de la Reina. Todo aquel que quiera volver a Praga debe tocar el pedestal de su estatua. Nosotros por si acaso lo hicimos ;)

 

Tras cruzar el puente y sorprendernos por la gran cantidad de artistas pintando e interpretando llegamos a la Ciudad del Castillo  (Mala Strana) Allí nos sorprendió la presencia de canales que añadían más magia al encanto de esa zona.



El Restaurante estaba muy cerca y se llamaba Na Klarove. Allí comenzamos a degustar la gastronomía checa que consistía en ensaladas y guisos de carne, todo delicioso, y empezamos a charlar con alguna de la gente del viaje. Éramos unos 50 en total, aunque realmente nos juntábamos con la pareja que antes comenté. A continuación cogimos el bus que nos subió al castillo y nos dieron las entradas para visitarlo completamente.

Justo cuanto llegamos acaeció el cambio de la Guardia Real.Los nuevos guardias, impertérritos,  soportaron la dura lluvia de fotos con gran fortaleza. Nosotros, a pesar de lo gañán del asunto,  también decidimos hacernos una foto ¡Somos guiris, oigan!

A la derecha, en el tejado, se encontraba la bandera de la República, que se bajaba cuando el presidente no se encontraba en el país.
En el castillo se encuentra el equivalente a la Zarzuela y la Moncloa, por lo que gran cantidad de prensa estaba allí acampada a la espera de frescas nuevas y es que la democracia es algo relativamente nuevo para ellos.

 

 La Catedral de San Vito es una auténtica maravilla de estilo gótico. No fue completada por lo que se terminó a principios del siglo XX siguiendo su forma y estilo y añadiendo en la entrada dos torres de 80 metros de longitud.

      
             Catedral de San Vito                                      San Juan Nepomuceno

A continuación nos dirigimos al Palacio Real donde se encontraba una gran sala, sin columnas y con suelo de madera donde se realizaban los bailes reales y otras celebraciones. A la derecha de la gran sala encontramos una terraza desde donde pudimos observar todo Praga



A continuación nos deslizamos por una de las zonas más mágicas del castillo: el callejón de oro. Es una calle donde se encuentrar multitud de pequeñas casas de distintos colores y que antiguamente daban cobijo a los artesanos de la corte. Destaca sobre ellas la número 22 ya que en esa casa escribió Kafka gran parte de su obra

        

Una vez completado la visita al castillo atravesamos el puente paralelo al Puente de Carlos y fuimos hacia el hotel a cenar ya que por la noche íbamos al Teatro Negro a ver una función.



El Teatro Negro consistía básicamente en poner un fondo negro y actores camuflados con ropas negras que, invisibles al espectador, producían ilusiones ópticas llenas de magia. La obra se llamaba "Sueños de Alicia" y revisitaba el clásico de Lewis Carroll con una expresividad increible para ser una obra muda. Todo se transmitía con las imágenes y la música. Llamas que flotaban en candelabros, gigantes que paseaban ante nuestros ojos, manos juguetonas que recorrían el escenario con extraordinarios bailes. Una auténtica delicia.

 



En cuanto a la trama quedaba delimitada por dos partes. Una de Alicia en plena niñez soñando en el pais de las maravillas y otra en que abandonando la niñez pasaba por todas las etapas de su vida: adolescencia, amor, maternidad y por último la muerte.



Tras finalizar la obra nos dirigimos los cuatro hacia la plaza de Venceslao y cogimos el metro para llegar al poco rato al hotel. Había sido un día intenso pero habíamos difrutado muchísimo.

DIA 3
Salimos temprano hacia la ciudad balneario de Karlovy Vary, el mayor balneario de la república checa. Fue fundado por Carlos IV alrededor del 1350, creciendo a finales del siglo IX dandole a la ciudad un aspecto modernista. La leyenda reza que estando Carlos IV de caza por la zona,  seguía la pista a un ciervo. Intentando escapar, este animal cayó en unas termas que brotaban en el valle, quedando automaticamente escaldado. De esta forma el soberano descubrió los beneficios de tan buena agua y estableció allí un centro para recuperar las heridas de guerra.

Ante la falta de mar, en el siglo XVI el reino de Bohemia conseguía con grandes dificultades sal, por lo que Fernando I de Habsburgo, hermano de Carlos I de España y V de Alemania solicitó al ilustre médico Payer el estudio de las aguas. A pesar de los distintos minerales el ansiado cloruro sódico no apareció entre ellos, pero permitió distinguir la composición de los doce tipos de aguas termales diferentes, que surgía desde una profundidad de unos tres mil metros con una temperatura de hasta 72º C.

La fama de las aguas crecieron paulatinamente, lo que llevó a grandes personalidades a tomar curas el dichas aguas. Así poetas como Goethe, compositores como Chopin, Mozart, Liszt y Beethoven y autoridades como María Teresa de Austria o nuestro monarca Juan Carlos I han disfrutado de los beneficios del balneario.



La ciudad se encontraba a unos 130 kilómetros de Praga, así que en un par de horas llegamos a nuestro destino. El lujo de las casas y de los hoteles, añadido la belleza del valle completan una estampa increíble que es relajadamente perceptible pues el silencio reina en toda la ciudad, sólo roto por grupos de españoles y es que en españa tenemos realmente un tono de voz alto.

      
     

El cristal Moser, el mejor del mundo es producido en esta ciudad. Este cristal es denominado "cristal de los reyes, y "rey de los cristales" y como podéis suponer el precio no desmerecía su soberanía. Nosotros, más modestos y republicanos en ese aspectos cogimos una jarra de recuerdo para probar algunas de las doce distintas aguas termales. Nuestra jarra contenía el símbolo de la rosa petrificada. Este recuerdo típico es de un particular color rojizo debido a las sales minerales que surgen de las fuentes y los manantiales.

   
                  Frente a un géiser                     Con un famoso soldado checo

El sabor era muy fuerte por lo que, unido a las altas temperaturas,  era difícil tomar más de la cantidad justa para catarlas. Destacaba la última fuente ya que contenía algo de gas que le daba un sabor bastante extraño :S

       

Seguimos paseando probando las fuentes bajo un cielo despejado. Las zonas verdes y los anchos paseos unidos a la tranquilidad de la ciudad ofrecen una estampa de relax única. Subimos por unas calles, llenas de lujosos edificios y nos detuvimos en la iglesia ortodoxa de San Pedro, lujosa por fuera y sencilla por dentro. Tras comer en un restaurante dimos otro paseo, nos tomamos algo y fuimos hacia el autobús que se encontraba al lado del edificio usado para la nueva película de James Bond, Casino Royale

         
                 Iglesia de San Pedro                                El ficticio Casino

Cogimos el autobús y volvimos a Praga para disfrutar de la cena en una cervecería típica. Teníamos media hora libre, así que Rebeca, Idaia, Cosme y servidor intentamos llegar a la iglesia de nuestra señora de Loreto. Debido a algunos percances (¡mamma mia!) volvimos a la cervecería con nuestro objetivo incumplido.

    

La cena estaba exquisita y disfrutamos de música y bailes regionales regados con dos cervezas checas: una rubia y otra negra. Lo pasamos realmente bien ya que los cuatro estábamos acompañados por las personas más mayores del viaje, pero los pusimos con una marcha tremenda ¡que jartá de reir!


    
Una vez acabada la fiesta, fuimos al hotel y descansamos en nuestra última noche en Praga, al menos de momento.

DIA 4
Al día siguiente nos pusimos en camino hacia Viena. El camino era de unos 300 kilómetros por lo que tuvimos que hacer dos paradas, ambas en la república checa. Tras cruzar la frontera con Austria asistimos a un paisaje verde, llano al menos en esa zona y con una gran cantidad de molinos para generar electricidad.

          

Viena es una ciudad extremadamente organizada y cuyos habitantes tienen un concepto de civismo que hace enrojecer al español más pintado. Su gestión energética es extraordinariamente limpia y poseen la misma cantidad de
zonas verdes que de territorio urbanizado en la ciudad. A lo anterior hay que añadir los 850 kilómetros de carril bici ¡y que carriles! y sus extraordinarias canalizaciones del Danubio.

Comimos en un restaurante muy céntrico y comenzamos nuestra visita por la ciudad. Nuestra primera parada fue la plaza de José II, donde pudimos observar la estatua ecuestre del monarca.
Andamos un poco más y llegamos a la plaza de San Miguel Arcangel llena de  figuras con torsiones imposibles.

   

El palacio real surgió ante nosotros, atravesando una gran cúpula y dejando a un lado a la escuela de equitación española. La uniformidad destacaba en el conjunto de edificios, relegando el lujo en el interior. El Hofburg, con forma de hemiciclo, acoge, entre otros muchos tesoros de la nación, una biblioteca con más de 1.200.000 volúmenes y 34.000 manuscritos. Tiene dos parques, el Hofgarten y el Volksgarten.



Acabamos la primera parte de la visita panorámica en la plaza de María Teresa, delimitada por dos museos gemelos: el de Historia Natural y el de Arte.



En la plaza de María Teresa cogimos el autobús que nos dio una vuelta panorámica a lo largo del Ringstraße, el anillo que bordea la parte más turística de Viena y con mayor densidad de palacios. Vimos el ayuntamiento (Rathaus) y el parlamento que asemejaba al partenón griego y en cuya entrada tenía una gran estatua de la Diosa Atenea. La siguiente parada fue en el palacio y los jardines de Belvedere. Me llamó la atención entre tanta majestuosidad (y a veces pomposidad) el cuidado minimalismo de las formas de los parterres.

  

A continuación salimos hacia el hotel, en esta ocasión el Tabor city, que estaba en una situación espléndida por lo que tras cenar decidimos ir los cuatro a la zona de la catedral a tomarnos un café. Allí asistimos a otra forma de servir el café con hielo -Ais cofi anaglás of ais- y me tomé un capuccino lo que aumentó mi cafeína hacia niveles no recomendados por el ISO. La cafetería estaba muy bien y el silencio que reinaba a pesar de toda la gente que había nos chocó a todos. A continuación atravesamos una vez más uno de los canales del Danubio y fuimos al hotel a descasar.


DIA 5
Después de otro copioso desayuno y recoger a los cuatroestrellas (la tensión comenzaba a ser extremadamente patente) nos pusimos en camino hacia el palacio de Schonbrun, un palacio de verano construído para Maria Teresa de Austria entre 1743 y 1749

Fischer von Erlach hizo un proyecto muy ambicioso de palacio, abandonado en cuanto María Teresa le pidió tan sólo una residencia de verano para ella, su consorte y sus 16 hijos. Aun así, hay 1441 habitaciones ^_^U




Los interiores son un auténtico tesoro (frescos, pinturas trompe I'oeil, marquetería, lacados, estucos y espejos, tapices, mármoles y cristal). No se reparó en gastos, pero es una pena que esté prohibido hacer fotos.

La familia real imperial, al menos sus excesos, queda entendida en la visita de sus cuarenta habitaciones principales. Desde grandes salas para bailes y comidas a otras íntimas de los monarcas. Destaca la Sala de los Espejos
donde recibió la emperatriz a Mozart cuando éste contaba sólo 6 años de edad, así como la habitación de María Antonieta. La figura del joven compositor es un referente en algunos cuadros en los que otros invitados a esas fiestas pagaban al pintor de turno por perpetuarse en la historia.

Respecto a la figura de Francisco José I, es continuamente eclipsada por la de su mujer, la emperatriz Sisi. Una mujer caprichosa, eternamente sobrestimada por una belleza bastante cuestionable y con una fragilidad psicológica en la cuerda floja, manifestándose en su  anorexia. El odio con su suegra María Teresa de Austria es más que entendible debido al abandono en las funciones en la corte de la joven y su propensión a arrimar la sardina a otras ascuas.
Una joya oigan, pero cuando toque Budapest volveremos con ella. (Que fuerte que fuerte que fuerte)

En definitiva, el palacio es una maravilla y las historias palaciegas son dignas del mismísimo tomate. Para despejarnos y tomar algo de aire puro, nada mejor que disfrutar de los magníficos jardines



Los jardines son una auténtica pasada. Recorrimos gran parte de ellos y acabamos subiendo hasta el edificio que se encuentra en el fondo en la foto de arriba: un mirador donde pudimos ver gran parte de Viena. Al final de los parterres había una gran fuente adornada con multitud de estatuas y acompañada por patos y cuervos



Había un zoológico y un laberinto pero sólo teníamos una hora para recorrer los jardines así que decidimos dar una vuelta. Así, nos metimos en una de los caminos que nos llevó a otra curiosa fuente. El color pardo de los árboles, unidos al buen tiempo  hizo que disfrutáramos mucho el paseo.



Subimos zigzagueando por la pequeña pendiente, cuidando de no pisar el cesped pues estaba terminantemente prohibido hacerlo. Así, llegamos hasta el mirador donde podíamos divisar gran parte de Viena.

 

En el mirador nos encontramos con los oscenses y vi que Idaia llavaba una lámina del pintor Austriaco Gustav Klimt: "El beso".  Ante la gran cantidad de baba que caía por mi boca, Rebeca acompañada por Idaia se fue al palacio con una excusa y cogió otra lámina para mi.  (Que inocente soy) Mientras Cosme y servidor disfrutamos tranquilos con el paseo de vuelta hacia el palacio escuchando maravillas sobre la zona donde viven (y es que esa parte tiene que ser preciosa)

El cuadro que me hizo tanta ilusión es éste.



Vía wiki

Klimt es famoso por representar mujeres desnudas en sus pinturas, siguiendo el criterio del art nouveau, ilustrándolas etéreas y seguras, casi como sirenas rodeadas de flores y oro. El tema que trata en la mayoría sus cuadros es la sexualidad femenina y el equilibrio con la masculinidad. Tiene pues, influencias neoplatónicas.

En ese mundo femenino, Klimt recorre el ciclo de la vida en todas sus etapas: procreación, gestación, infantes, juventud y vejez, salud y hermosura, enfermedad y muerte.

          

Algunos de vosotros creerá haber su estilo en algún sitio. No os equivocáis ya que en Elfen lied, una serie de hace algunos años, se interpretan algunas de sus obras. Este es su opening


¿Inquietante verdad?

Tras subirnos al bus fuimos a comer a un restaurante situado al lado de la Opera Nacional de Austria. El restaurante era buffet y había una gran variedad de platos, sobre todo tartas. Cada uno de los cuatro cogimos una distinta y las pusimos en común. De esa forma probamos la magnífica respostería Vienesa.
Luego fuimos hacia la opera pero un "Mozart" nos dijo que cerraba ese día mientras intentaba vendernos entradas para conciertos. Rechazamos el ofrecimientos y fuimos hacia la Catedral de San Esteban



Esta Catedral de estilo gótico y gran altura acoge las tumbas de varios emperadores Halsburgos, enterrados debajo del altar mayor. A continuación, y tras unas vueltas, fuimos al ayuntamiento, en cuyo patio habían montado una pequeña carpa de circo. Luego volvimos al hotel, no sin antes coger una marioneta de un perro que nos encantó y otra agusanada con tendencia a bailar batuka
para los oscenses.

DIA 6
Salimos temprano para Budapest, ya que a las ocho en Viena hace un sol de justicia. El viaje fue un poco más corto que el anterior, unos 220 kilómetros, por lo que sólo hicimos dos paradas: una en la frontera para enseñar los pasaportes y otra en una cafetería pasada dicha frontera. Casi todo el camino fue por autovía por lo que disfrutamos de un viaje tranquilo, finalizado a la hora de comer. En la ribera del Danubio se encontraba nuestro restaurante donde nos deleitaron con unos platos típicos realmente deliciosos, aderezados con una gran cantidad de especias.

Según nos explicaron, el 23 de octubre de 1956 se desató una manifestación estudiantil donde se reclamó libertad de palabra y culto. Los disturbios estallaron cuando una delegación de los manifestantes que se dirigía hacia los estudios de Radio Budapest para requerir la emisión de una proclama, fueron detenidos por la Policía Estatal, que comenzó a disparar contra la multitud. Al anochecer, los disturbios abarcaban toda la ciudad y era derribada una estatua de Stalin. Comenzaba el fin del comunismo y este año conmemoran los 50 años de su liberación. El símbolo utilizado para celebrarlo es la bandera húngara con un roto en el centro donde los comunistas habían estampado su estrella característica. 


 

Al rato salimos a hacer la visita panorámica y vimos las maravillas de la ciudad, a pesar de que el poder adquisitivo húngaro es inferior al de los otros paises que visitamos. En unos años, con la entrada en la zona Euro, la ciudad realmente brillará porque tiene un conjunto de edificios realmente impresionante, con ansias de restauración. El primero que vimos, desde el autobús, fue uno muy funcional: la estación de trenes.



Budapest es una ciudad fruto de la unión en 1873 de las ciudades de Buda, Óbuda y Pest. El Danubio las separa, quedando Buda y Óbuda en la orilla derecha y Pest en la orilla izquierda.


La primera parada fue en la Plaza de los Héroes (Hősök tere), una de las plazas más importantes de Budapest. Está situada en un extremo de la avenida Andrássy (con la que conforma parte del conjunto Patrimonio de la Humanidad)



Dos edificios la rodean, el Palacio del Arte y el museo de Bellas Artes. En el centro de la plaza se alzan estatuas de los líderes de las siete tribus magiares que fundaron Hungría en el siglo IX y otras personalidades de la historia húngara. Dicha construcción se inició para conmemorar los mil años de fundación del pueblo húngaro, en 1896 y fue finalizado en 1929.


 

A continuación nos montamos en el autobús con destino al bastión de los pescadores. Nada más salir, en la avenida Andrássy, vimos los primeros conatos de protesta, debidos a la ya famosa difusión de la conversación en la que el Primer Ministro, Ferenc Gyurcsány, admitió que mintió en cuanto a la situación económica húngara para ganar las elecciones. A pesar de todos los levantamientos, el primer ministro afirmó que se mantendría en su cargo, lo que caldeó aun más el asunto y los ánimos de los manifestantes lo que condujo a la ciudad a las jornadas más violentas desde la caida del comunismo
 


El Bastión de los Pescadores (Halászbástya), de estilo neorrománico y neogótico es un mirador con bonitos paseos y vistas al Danubio, construído entre 1895 y 1902 y situado entre la iglesia Matías y el río. Recibe el nombre del grupo de pescadores responsable de defender este enclave de las murallas de la ciudad en la Edad Media.

 

Allí se alza una estatua ecuestre en bronce en honor a Esteban I de Hungría. Se dice que tocar ciertas partes del caballo de tan ilustre monarca da suerte a los estudiantes (
^_^U) 

   

Tras disponer de tiempo libre para disfrutar de las vistas, especialmente de la del parlamento, nos pusimos en camino hacia el autobús. Una vez allí nos dirigimos hacia el hotel, en este caso el Wien, disfrutando de las vistas de la ciudad de noche.

DIA 7
Teníamos día libre, así que decidimos contratar la visita a la ópera, la basílica y el parlamento por ser estos tres edificios los más representativos de la ciudad. El primer edificio que visitamos fue la ópera nacional de Hungría.



Se inauguró en 1884 y en la primera representación viajó el emperador Francisco José junto su esposa la insufrible Sissi. La representación resultó agitada pues el emperador, molesto por el tema de la obra, en la que decapitaban a un rey, decidió abandonar la función para no volver jamás. Su esposa resultó ser asidua a las representaciones en las que se dejaba acompañar (y según las malas lenguas querer) por el conde Andrássy.
Hay que recordar que Hungría y Austria componían junto a otros países el Imperio Austrohúngaro por lo que dicho imperio era un cajón de sastre de diversas nacionalidades, lenguas y rivalidades. En hungría dicen que Francisco José se fue de la representación porque no soportaba que hubiese una ópera más majestuosa que la de Viena. Hagan apuestas.



Una vez ventilados los trapos sucios y disfrutado de las grandezas de la ópera, bajamos para visitar el segundo metro más antiguo del mundo, construído en 1896. La parada era muy lujosa,  con detalles art decó en madera, pero no tomamos el metro ya que la basílica de San Esteban se encontraba muy cerca y hacia allí nos dirigimos dando un paseo.



La Basílica de San Esteban es la iglesia católica más grande de la ciudad. En ella yace la Mano Derecha Sacra de Esteban, el primer rey de Hungría, en una urna con forma de iglesia. Comenzó a construirse en 1851 y la cúpula mide 96 metros. Dentro del edificio hay una gran cantidad destatuas y pinturas de numerosos artistas húngaros

   
                                La basílica                                                    La mano

Una vez finalizamos la visita, fuimos hacia el autobús que nos desplazó hacia las proximidades del parlamento. Allí asistimos a los preparativos de la recepción a los altos mandatarios mundiales que se recibirían dos días después, entre ellos nuestro monarca.



Los niveles de seguridad eran muy altos así que tuvimos que esperar un rato para acceder al patio. Mientras miramos a los manifestantes en contra del gobierno que se encontraban acampados, pacientes, en las proximidades del parlamento.



Su construcción comenzó en 1885 y abarcó 17 años en lo que la industria húngara emergió al sólo usarse mano de obra y materiales del pais en la construcción del enorme edificio neogótico. En lado trasero se encuentra el Danubio, completando la maravillosa estampa.




Al interior sólo podían acceder grupos, por lo que aquellas personas de nuestro viaje que no contrataron la visita con la esperanza de verlo por su cuenta se llevaron un tremendo chasco. Las medidas de seguridad no acababan ahí ya que además tuvimos que pasar por un detector de metales.
Tras pasar el protocolo de seguridad accedimos a la entrada y vimos una réplica del parlamento hecho con cerillas hecho por un artesano que recibió una casa por tamaña obra de arte.



Se puede estar hablando horas sobre las maravillas que acoge el edificio entre una preciosa decoración: Hierro forjado, candelabros, mármol, pan de oro, vidrieras, madera... todo ello sin la pomposidad que rebosan otros palacios. Sin duda, de lo más bonito del viaje.



Después de la visita nos dieron un rato libre para ir al mercado central de la ciudad donde los comerciantes exponían sus productos a unos precios no demasiado bajos. Había puestos de todo tipo, artesanía, textiles, productos típicos... Compramos vino, especias y vinagre para llevar de recuerdo y tras una vuelta, retornamos para comer.



Tras otra suculenta comida disponíamos de un par de horas que dispusimos para ir a comprar unas cervezas a un supermercado cercano y a continuación tomamos algo tranquilamente en una cafetería. Queríamos ir a los baños turcos pero el tiempo no daba para mucho :(



Tras cenar nos llevaron hacia la ribera del Danubio para disfrutar de un pequeño crucero en barco por el río acompañado por una copa de champagne de la región. Recorrimos los nueve puentes dejando a ambos lados el parlamento, el palacio, el bastión de los pescadores, la estatua de la libertad... Todo ello extraordinariamente iluminado.

 



Al ser nuestra última noche, quedamos con Idaia y Cosme para tomarnos las cervezas en nuestra habitación pero aguantamos poco, el cansancio pudo con nosotros.

DIA 8

A las 10 de la mañana debíamos dejar las habitaciones así que tras preparar las maletas y desayunar fuimos a dar un paseo por una urbanización cercana. Las casas constaban de un pequeño jardín y un chalet normalito, pero el conjunto quedaba muy bien. Muchas casas tenían animales como mascotas y nos llamó la atención un perrito. La dueña, que se encontraba en la parcela, nos empezó a hablar en húngaro, idioma que tengo un poco olvidado, así que nos despedimos como pudimos. Al rato la mujer se acercó a nosotros paseando al perro y en un muy buen inglés (esta gente es la leche) nos preguntó de donde eramos. Al responderle que españoles nos comentó que el calor les tenía locos, y es que hacía unos 20 grados a esa hora. Según nos explicó por esas fechas deberían estar a muy baja temperatura y todos estaban asfixiados, animales incluídos. Cuando la mujer me preguntó si hacía calor en España y le dije que en Badajoz nos ponemos cerca de 40º en verano, la mujer suspiró y decidió que no hay nada como el hogar.

El autobús para ir al aeropuerto nos recogió a las doce y media y llegamos sobre las dos. Allí hicimos entre los cuatro un aperitivo reconstituyente y a las tres y media salimos para España.
 
 
Los alpes

El viaje fue muy tranquilo aunque más largo, por lo que duró a unas tres horas, que pasaron bastante rápido gracias al reproductor mp3 de Rebeca y la gran cantidad de fotos estupidas que nos hicimos. 



Según nos acercábamos a España el tiempo iba cambiando y es que Madrid estaba afectada por una borrasca importante. Tardamos en aterrizar y cuando lo hicimos fue de manera brusca. Hacía mucho tiempo que no veía a tanta gente rezar en voz baja :D

Una vez en tierra quedamos con Cosme e Idaia fuera, pero no pudo ser. La maleta de Rebeca llegó rota y tuvimos que reclamar un buen rato. Supongo que ellos pensaron que nos habíamos ido. En todo caso ya sabéis donde tenéis que venir si queréis hacer turismo por estos lares.

Mis padres nos recogieron y fuimos a casa de mi hermana. Allí el marcador era 2-0 para el Madrid y volvíamos a estar en casa.





 
































   















Soy un informático pacense aunque medio manchego. Me gusta leer, escuchar música heavy e indie, ver cine, el mundo manga y cualquier expresión  artística underground.

Me gusta salir, viajar y tengo una pasión insana por la pepsi twist ^_^U
 

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