El
lluvioso domingo aterrizamos en Barajas tras un magnífico
viaje
de ocho días recorriendo centroeuropa y más
concretamente Praga,
Viena y Budapest.
Nuestro periplo comenzó el sábado 14
viajando con
destino los Madriles. Allí pasamos el
día con
mi hermana y Antonio (mi cuñao y nuevo hattricker
:D )
preparando pasaportes y tarjetas de memoria.
DIA 1
El
avión salía a las 11:30 de la mañana
del
domingo, por lo que tuvimos que salir temprano para facturar tres horas
antes. Ese tiempo nos permitió conocer el aeropuerto
tranquilamente y comprar algunas revistas para el viaje. Pasadas las
tres horas subimos el avión y salimos para Praga.
El viaje fue muy tranquilo, con muy buen
tiempo que tornó
nublado al llegar a nuestro destino. Allí era ya bastante
tarde
cuando llegamos pues estuvimos unas dos horas y algo en el aire. A
pesar de todo no tuvimos que adelantar los relojes al compartir los
tres paises el huso horario patrio.
Nuestro
avión
Aeropuerto de Praga
Al
llegar a Praga
y recoger nuestro equipaje, nos acercamos a nuestros anfitriones de
Travel plan y vimos que la media de edad de nuestro paquete
turístico era sorprendentemente alta. Por suerte conocimos a
una
pareja joven de un pueblecito del pririneo Aragonés con los
que
hicimos buenas migas. Se llaman Cosme
e Idaia y que espero
que lean ésto ¡pues al final no
pudimos ni desperdirnos!
En el grupo había gente que se
alojaba en hotel de cuatro
estrellas y el vulgo que pernoctábamos en uno de tres, por
lo
que tuvimos que dejar a los señoritos en su hotel antes de
marchar hacia el nuestro en una tónica que se hizo cansina a
lo
largo del viaje.
Nuestro hotel en Praga
se llamaba Quality
y estaba
situado muy próximo de la parada de metro de Strasnická.
Disponíamos de un par de horas antes de la cena en el hotel
por
lo que cogimos el metro y en veinte minutos nos plantamos en la plaza de la ciudad vieja
(Staromestske namesti).
La Plaza de la Ciudad Vieja es una
auténtica maravilla y
reúne algunos de los más bellos edificios de la
ciudad
como las iglesias de Tyn
y San Nicolás, el monumento a Jan Hus,
un reformador cristiano y héroe local condenado a la hoguera
y
cuyo asesinato desembocó en un levantamiento popular que
llevaría a las guerras Husitas, el ayuntamiento que
posee el famoso reloj
astronómico y una ingente cantidad de turistas,
muchos de ellos españoles.
Decidimos dar una vuelta por las callejuelas. Allí tuvimos
que
desplegar nuestros conocimientos en lengua inglesa para gestionar la
compra de unas marionetas mientras en la radio de la tienda sonaba la
cancion del gorila de Melody.
El surrealismo nos invadía mientras daba sus frutos la
escuela de idiomas. Salimos a la Plaza
de Venceslao,
usada por el pueblo en los levantamientos contra el
régimen comunista en 1989 y desde allí
cogimos el
metro para volver al hotel.
La cena era buffet así que servidor aprovechó la
circunstancia para ponerse fino e incluso probar la cerveza checa que es
muy buena.
Después subimos al hotel, vimos un capítulo de la
primera
temporada de perdidos en checo y descansamos en nuestra primera noche
de viaje.
DIA 2
Tras un desayuno copioso: yoghourt, jamon
york, queso, huevo duro, salchichas y zumo salimos con el bus a las
ocho y media para recoger a los cuatroestrellas. En la media hora de
paseo pudimos asistir a una ciudad realmente interesante. Los restos de
un comunismo exacerbado chocan con conatos de
incipiente capitalismo y es que Praga es verdaderamente una
ciudad de contrastes.
El autobús nos dejó a
poca distancia del centro ya que Praga es una ciudad patrimonio de la
humanidad y hay zonas no transitables al trafico. Mediante un receptor
de radio acoplado a un pinganillo una guía local nos
informaba de todo lo que íbamos viendo. La
primera parte de la visita consistió en un paseo por los
aledaños de la Plaza
de la Ciudad Vieja y la de Venceslao. Vimos las
campanadas en el reloj astronómico y nos pusimos en camino
hacia Mala Strana.
¿Toby en la realeza?
Zona
de la universidad
Atravesamos
el barrio judío y vimos la casa donde nació Franz Kafka. El
lunes cerraba el cementerio judío y las sinagogas, por lo
que nos quedamos con las ganas. Seguimos hacia adelante y llegamos al puente de Carlos IV,
el monarca más famoso de la capital Checa. Este puente
gótico conecta la ciudad
vieja con el barrio de Mala Stranacon una longitud
de 515 metros sobre el río Moldava y fue construido en 1357.
El puente de Carlos y el castillo
al fondo
Torre del puente
Una enorme y
magnífica torre con función defensiva nos
presenta el puente de
Carlos (Karluv
Most). Llama la
atención al entrar la presencia de 31 estatuas que
reflejan la vida religiosa y política de la ciudad. Casi
todas tenían un color oscuro debido al material con que
estan construidos: piedra arenisca. Sobre este puente hay dos famosas
leyendas: una dice que por la noche bajan las estatuas de sus
pedestales para charlar sobre cuestiones
teológicas; la otra es referente a San Juan Nepomuceno,
un sacerdote ejecutado por negarse a revelar las confesiones
de la Reina. Todo aquel que quiera volver a Praga debe tocar el
pedestal de su estatua. Nosotros por si acaso lo hicimos ;)
Tras cruzar el puente y sorprendernos por la
gran cantidad de artistas pintando e interpretando llegamos a la Ciudad del Castillo(Mala Strana) Allí
nos sorprendió la presencia de canales que
añadían más magia al encanto de esa
zona.
El Restaurante estaba muy cerca y se llamaba
Na Klarove. Allí comenzamos a degustar la gastronomía checa
que consistía en ensaladas y
guisos de carne, todo delicioso, y empezamos a charlar con alguna de la
gente del viaje. Éramos unos 50 en total, aunque realmente
nos juntábamos con la pareja que antes comenté. A
continuación cogimos el bus que nos subió al castillo y nos
dieron las entradas para visitarlo completamente.
Justo cuanto llegamos acaeció el cambio de la Guardia Real.Los
nuevos guardias, impertérritos, soportaron la
dura lluvia de fotos con gran fortaleza. Nosotros, a pesar de lo
gañán del asunto, también
decidimos hacernos
una foto ¡Somos guiris, oigan!
A la derecha, en el tejado, se
encontraba la bandera de la República, que se bajaba cuando
el presidente no se encontraba en el país.
En el castillo se encuentra el equivalente a la Zarzuela y la
Moncloa, por lo que gran cantidad de prensa estaba allí
acampada a la
espera de frescas nuevas y es que la democracia es algo
relativamente
nuevo para ellos.
La Catedral de San Vito
es una
auténtica maravilla de estilo gótico. No fue
completada por lo que se terminó a principios del siglo XX
siguiendo su forma y estilo y añadiendo en la entrada dos
torres de 80 metros de longitud.
Catedral de San Vito
San Juan Nepomuceno
A continuación nos dirigimos al Palacio Real donde
se encontraba una gran sala, sin columnas y con
suelo de madera donde se realizaban los bailes reales y otras
celebraciones. A la derecha de la gran sala encontramos una terraza
desde donde pudimos observar todo Praga
A continuación nos deslizamos por
una de las zonas más mágicas del castillo: el
callejón de oro. Es una calle donde se
encuentrar multitud
de pequeñas casas de distintos colores y que antiguamente
daban cobijo a los artesanos de la corte. Destaca sobre ellas la
número 22 ya que en esa casa escribió Kafka gran
parte de su obra
Una
vez completado la visita al castillo atravesamos el puente paralelo al
Puente de Carlos y fuimos hacia el hotel a cenar ya que por la noche
íbamos al Teatro
Negro a ver una función.
El
Teatro Negro consistía básicamente en
poner un fondo negro
y actores
camuflados con ropas negras que, invisibles al espectador,
producían ilusiones
ópticas llenas de
magia. La obra se llamaba "Sueños
de Alicia" y
revisitaba el clásico de Lewis Carroll con una expresividad
increible para ser una obra muda. Todo se transmitía con las
imágenes y la música. Llamas que flotaban en
candelabros, gigantes que paseaban ante nuestros ojos, manos juguetonas
que recorrían el escenario con extraordinarios bailes. Una
auténtica delicia.
En cuanto a la trama quedaba
delimitada por dos partes. Una de Alicia
en plena niñez
soñando en el pais de las
maravillas y otra en que abandonando la
niñez pasaba por todas las etapas de su vida:
adolescencia,
amor, maternidad y por último la muerte.
Tras finalizar la obra nos dirigimos los cuatro hacia la plaza de
Venceslao y cogimos el metro para llegar al poco rato al hotel.
Había sido un día intenso pero
habíamos difrutado
muchísimo.
DIA 3
Salimos
temprano hacia la ciudad
balneario de Karlovy Vary, el mayor balneario
de la república checa. Fue fundado por Carlos IV alrededor
del 1350, creciendo a finales del siglo IX dandole a la ciudad un
aspecto modernista. La leyenda reza que estando Carlos IV de caza
por
la zona, seguía la pista a un ciervo. Intentando
escapar, este animal cayó en unas termas que brotaban en el
valle, quedando automaticamente escaldado. De esta forma el soberano
descubrió los beneficios
de tan buena agua y
estableció allí un centro para recuperar las
heridas de guerra.
Ante la falta de mar, en el siglo XVI el reino de Bohemia
conseguía con grandes dificultades sal, por lo que Fernando I de Habsburgo,
hermano de Carlos I de España y V de Alemania
solicitó al ilustre médico Payer el estudio de las aguas.
A pesar de los distintos minerales el ansiado cloruro sódico
no
apareció entre ellos, pero permitió
distinguir la composición de los doce tipos de aguas
termales diferentes, que surgía desde una profundidad de
unos tres mil metros
con una temperatura de hasta 72º C.
La
fama de las aguas crecieron paulatinamente, lo
que llevó a grandes personalidades
a tomar curas el dichas
aguas. Así poetas como Goethe,
compositores como Chopin,
Mozart, Liszt y Beethoven y autoridades como María Teresa de
Austria o nuestro monarca Juan Carlos I han
disfrutado de los
beneficios del balneario.
La
ciudad se encontraba a unos 130 kilómetros de Praga,
así que
en un par de horas llegamos a nuestro destino. El lujo de las casas y
de los hoteles, añadido la belleza del valle completan una
estampa
increíble que es relajadamente perceptible pues el silencio
reina en
toda la ciudad, sólo roto por grupos de
españoles y es que en españa
tenemos realmente un tono de voz alto.
El
cristal Moser,
el mejor del mundo es producido en esta ciudad. Este
cristal es denominado "cristal de los reyes, y
"rey de los cristales" y como podéis suponer el precio no
desmerecía su soberanía. Nosotros, más
modestos y republicanos en ese aspectos cogimos una jarra de recuerdo
para probar algunas de las doce
distintas aguas termales. Nuestra
jarra contenía el símbolo de la rosa petrificada.
Este
recuerdo típico es de un particular color rojizo debido a
las sales
minerales que surgen de las fuentes y los manantiales.
Frente a un
géiser
Con un famoso soldado checo
El
sabor era muy fuerte
por lo que, unido a las altas
temperaturas,
era difícil tomar más de la cantidad
justa para catarlas. Destacaba la última fuente ya que
contenía algo de gas que le daba un sabor bastante
extraño :S
Seguimos
paseando probando las fuentes bajo un cielo despejado. Las zonas verdes y los
anchos paseos unidos a la tranquilidad de la ciudad
ofrecen una estampa de relax única. Subimos por unas calles,
llenas de lujosos
edificios y nos detuvimos en la iglesia ortodoxa de San Pedro,
lujosa
por fuera y sencilla por dentro. Tras comer en un
restaurante dimos otro paseo, nos tomamos algo y fuimos hacia el
autobús que se encontraba al lado del edificio usado para la
nueva
película de James Bond, Casino
Royale
Iglesia de San Pedro El ficticio Casino
Cogimos el autobús y volvimos a Praga para disfrutar de la
cena en una cervecería típica.
Teníamos media hora libre, así que Rebeca, Idaia,
Cosme y servidor intentamos
llegar a la iglesia de nuestra
señora de Loreto. Debido a
algunos percances (¡mamma
mia!) volvimos a la
cervecería con nuestro objetivo incumplido.
La cena estaba exquisita y disfrutamos de
música y bailes
regionales regados con dos cervezas
checas: una rubia y
otra negra. Lo pasamos realmente bien ya que los cuatro
estábamos acompañados por las personas
más mayores del viaje, pero los pusimos con una
marcha
tremenda ¡que jartá de reir!
Una
vez acabada la fiesta, fuimos al hotel y descansamos en nuestra
última noche en Praga, al menos de momento.
DIA 4 Al
día siguiente nos pusimos en camino hacia Viena. El camino
era de unos 300 kilómetros por lo que tuvimos que
hacer dos paradas, ambas en la república checa. Tras cruzar
la frontera con Austria asistimos a un paisaje verde, llano al
menos en esa zona y con una gran cantidad de molinos para generar
electricidad.
Viena
es una ciudad extremadamente organizada
y cuyos habitantes tienen un
concepto de civismo
que hace enrojecer al español más pintado. Su
gestión energética es
extraordinariamente limpia y poseen la misma cantidad de zonas verdes quede
territorio
urbanizado en
la ciudad. A lo anterior hay que
añadir los 850
kilómetros de carril
bici ¡y que carriles! y sus
extraordinarias canalizaciones
del Danubio.
Comimos en un restaurante muy céntrico y comenzamos nuestra
visita por la ciudad. Nuestra primera parada fue la plaza de
José II, donde pudimos observar
la estatua ecuestre
del monarca. Andamos un poco más
y llegamos a la plaza de
San Miguel Arcangel llena de
figuras con torsiones imposibles.
El
palacio real surgió ante nosotros, atravesando una
gran cúpula y dejando a un lado a la escuela de
equitación española. La uniformidad destacaba en
el conjunto de edificios, relegando el lujo en el interior. El Hofburg,
con forma de hemiciclo, acoge, entre otros muchos tesoros de la
nación, una biblioteca con más de 1.200.000
volúmenes y 34.000 manuscritos. Tiene dos parques, el Hofgarten y el Volksgarten.
Acabamos
la primera parte de la visita panorámica en la plaza de
María Teresa, delimitada por dos museos
gemelos: el de
Historia Natural y el de Arte.
En
la plaza de María Teresa cogimos el autobús que
nos dio una vuelta panorámica a lo largo del Ringstraße,
el anillo que bordea la parte más turística de
Viena y con mayor densidad de palacios. Vimos el ayuntamiento (Rathaus)
y el parlamento que asemejaba al partenón griego y en cuya
entrada tenía una gran estatua de la Diosa Atenea. La
siguiente
parada fue en el palacio y los jardines de Belvedere.
Me llamó la atención entre tanta majestuosidad (y
a veces
pomposidad) el cuidado minimalismo de las formas de los parterres.
A continuación salimos hacia el
hotel, en esta ocasión el Tabor city,
que estaba en una situación espléndida por lo que
tras
cenar decidimos ir los cuatro a la zona de la catedral a tomarnos un café.
Allí asistimos a otra forma de servir el café con
hielo -Ais cofi
anaglás of ais- y
me tomé un capuccino lo que aumentó mi
cafeína
hacia niveles no recomendados por el ISO. La
cafetería
estaba muy bien y el silencio que reinaba a pesar de toda la gente que
había nos chocó a todos. A
continuación
atravesamos una vez más uno de los canales del Danubio y
fuimos
al hotel a descasar.
DIA 5 Después
de otro copioso desayuno y recoger a los cuatroestrellas (la
tensión comenzaba a ser extremadamente patente) nos pusimos
en camino hacia el palacio de Schonbrun, un palacio de verano
construído para Maria Teresa de Austria entre 1743
y 1749
Fischer von Erlach hizo un proyecto muy ambicioso de palacio,
abandonado en cuanto María Teresa le pidió tan
sólo una residencia de verano para ella, su consorte y sus
16 hijos. Aun así, hay 1441 habitaciones ^_^U
Los interiores son un auténtico tesoro (frescos, pinturas
trompe I'oeil, marquetería, lacados, estucos y espejos,
tapices, mármoles y cristal). No se reparó en
gastos, pero es una pena que esté prohibido hacer fotos.
La familia real imperial, al menos sus excesos, queda entendida en la
visita de sus cuarentahabitaciones principales. Desde grandes salas
para bailes y comidas a otras íntimas de los monarcas.
Destaca la Sala de los Espejos donde
recibió la emperatriz a Mozart cuando éste
contaba sólo 6 años de edad, así como
la habitación de María Antonieta. La figura del
joven compositor es un referente en algunos cuadros en los que otros
invitados a esas fiestas pagaban al pintor de turno por perpetuarse en
la historia.
Respecto a la figura de Francisco José I, es continuamente
eclipsada por la de su mujer, la emperatriz Sisi. Una mujer caprichosa,
eternamente sobrestimada por una belleza bastante cuestionable y con
una fragilidad psicológica en la cuerda floja,
manifestándose en su anorexia. El odio
con su suegra María Teresa de Austria es
más que entendible debido al abandono en las funciones en la
corte de la joven y su propensión a arrimar la sardina a
otras ascuas. Una joya oigan, pero cuando
toque Budapest volveremos con ella. (Que fuerte que fuerte que fuerte)
En definitiva, el palacio es una maravilla y las historias palaciegas
son dignas del mismísimo tomate. Para despejarnos y tomar
algo de aire puro, nada mejor que disfrutar de los
magníficos jardines.
Los jardines son una auténtica pasada. Recorrimos gran parte
de ellos y acabamos subiendo hasta el edificio que se encuentra en el
fondo en la foto de arriba: un mirador donde pudimos ver gran parte de
Viena. Al final de los parterres había una gran fuente
adornada con multitud de estatuas y acompañada por patos y
cuervos
Había
un zoológico y un laberinto pero sólo
teníamos una hora para recorrer los jardines así
que decidimos dar una vuelta. Así, nos metimos en una de los
caminos que nos llevó a otra curiosa fuente. El color pardo
de los árboles, unidos al buen tiempo hizo que
disfrutáramos mucho el paseo.
Subimos zigzagueando por la pequeña pendiente, cuidando de
no pisar el cesped pues estaba terminantemente prohibido hacerlo.
Así, llegamos hasta el mirador donde podíamos
divisar gran parte de Viena.
En el mirador nos encontramos con los oscenses
y vi que Idaia llavaba una lámina del pintor Austriaco Gustav Klimt: "El
beso". Ante la gran cantidad de baba que caía por
mi boca, Rebeca acompañada por Idaia se fue al
palacio con una excusa y cogió otra lámina para mi.
(Que inocente soy)
Mientras Cosme y servidor disfrutamos tranquilos con el paseo
de vuelta hacia el palacio escuchando maravillas sobre la zona donde
viven (y es que esa parte tiene que ser
preciosa)
El cuadro que me hizo tanta ilusión es éste.
Vía
wiki
Klimt es famoso por representar
mujeres desnudas en sus pinturas, siguiendo el criterio del art
nouveau,
ilustrándolas etéreas y seguras, casi como
sirenas rodeadas de flores y
oro. El tema que trata en la mayoría sus cuadros es
la
sexualidad femenina y el equilibrio con la masculinidad. Tiene pues,
influencias neoplatónicas.
En ese mundo femenino, Klimt recorre
el ciclo de la vida en todas
sus etapas: procreación, gestación, infantes,
juventud y vejez, salud
y hermosura, enfermedad y muerte.
Algunos de vosotros creerá haber su estilo en algún sitio. No
os equivocáis ya que en Elfen lied, una serie de hace
algunos años, se interpretan algunas de sus obras. Este es
su opening
¿Inquietante verdad?
Tras subirnos al bus fuimos a comer a un restaurante situado al lado de la Opera Nacional
de Austria. El restaurante era buffet y había una gran variedad
de platos, sobre todo tartas. Cada uno de los cuatro cogimos una
distinta y las pusimos en común. De esa forma probamos la magnífica respostería Vienesa.
Luego fuimos hacia la opera pero un "Mozart"
nos dijo que cerraba ese día mientras intentaba vendernos
entradas para conciertos. Rechazamos el ofrecimientos y fuimos hacia la
Catedral de San Esteban
Esta Catedral de estilo gótico y gran altura acoge las tumbas de varios emperadores Halsburgos, enterrados debajo del altar mayor. A continuación, y tras unas vueltas, fuimos al ayuntamiento,
en cuyo patio habían montado una pequeña carpa de circo.
Luego volvimos al hotel, no sin antes coger una marioneta de un perro
que nos encantó y otra agusanada con tendencia a bailar batuka para los oscenses.
DIA 6
Salimos temprano para Budapest,
ya que a las ocho en Viena hace un sol de justicia. El
viaje fue un poco más corto que el anterior, unos 220
kilómetros, por lo que sólo hicimos dos paradas: una en la
frontera para enseñar los pasaportes y otra en una
cafetería pasada dicha frontera. Casi todo el camino fue por
autovía por lo que disfrutamos de un viaje tranquilo, finalizado a
la hora de comer. En la ribera del Danubio se encontraba nuestro restaurante donde nos
deleitaron con unos platos típicos realmente deliciosos, aderezados con una gran cantidad de especias.
Según nos explicaron, el 23 de octubre de 1956 se desató una manifestación estudiantil donde se reclamó libertad de palabra y culto. Los disturbios
estallaron cuando una delegación de los manifestantes que se
dirigía hacia los estudios de Radio Budapest para requerir la
emisión de una proclama, fueron detenidos por la Policía Estatal, que comenzó a disparar contra la multitud. Al anochecer, los disturbios abarcaban toda la ciudad y era derribada una estatua de Stalin. Comenzaba el fin del comunismo y este año conmemoran los 50 años de su liberación. El símbolo utilizado para celebrarlo es la bandera húngara con un roto en el centro donde los comunistas habían estampado su estrella característica.
Al rato salimos a hacer la visita panorámica y vimos las maravillas de la ciudad, a pesar de que el poder adquisitivo
húngaro es inferior al de los otros paises que visitamos. En
unos años, con la entrada en la zona Euro, la ciudad
realmente brillará porque tiene un conjunto de edificios realmente
impresionante, con ansias de restauración. El primero que vimos,
desde el autobús, fue uno muy funcional: la estación de trenes.
Budapest es una ciudad fruto de la unión en 1873 de las ciudades de Buda, Óbuda y Pest. El Danubio las separa, quedando Buda y Óbuda en la orilla derecha y Pest en la orilla izquierda.
La primera parada fue en la Plaza de los Héroes (Hősök tere),
una de las plazas más importantes de Budapest. Está
situada en un extremo de la avenida Andrássy (con la que
conforma parte del conjunto Patrimonio de la Humanidad)
Dos edificios la rodean, el Palacio del Arte y el museo de Bellas Artes. En el centro de la plaza se alzan estatuas de los líderes de las siete tribus magiares
que fundaron Hungría en el siglo IX y otras personalidades de la
historia húngara. Dicha construcción se inició
para conmemorar los mil años de fundación del pueblo húngaro, en 1896 y fue finalizado en 1929.
A continuación nos montamos en el autobús con destino al bastión de los pescadores. Nada más salir, en la avenida Andrássy, vimos los primeros conatos de protesta, debidos a la ya famosa difusión de la conversación en la que el Primer Ministro, Ferenc Gyurcsány, admitió que mintió
en cuanto a la situación económica húngara para
ganar las elecciones. A pesar de todos los levantamientos, el primer
ministro afirmó que se mantendría en su cargo, lo que
caldeó aun más el asunto y los ánimos de los
manifestantes lo que condujo a la ciudad a las jornadas más violentas desde la caida del comunismo
El Bastión de los Pescadores (Halászbástya),
de estilo neorrománico y neogótico es un mirador con
bonitos paseos y vistas al Danubio, construído entre 1895 y 1902
y situado entre la iglesia Matías y el río. Recibe el
nombre del grupo de pescadores responsable de defender este enclave de
las murallas de la ciudad en la Edad Media.
Allí se alza una estatua ecuestre en bronce en honor a Esteban I de Hungría. Se dice que tocar ciertas partes del caballo de tan ilustre monarca da suerte a los estudiantes (^_^U)
Tras disponer de tiempo libre para disfrutar de las vistas,
especialmente de la del parlamento, nos pusimos en camino hacia el
autobús. Una vez allí nos dirigimos hacia el hotel, en
este caso
el Wien, disfrutando de las vistas de la ciudad de noche.
DIA 7 Teníamos
día libre, así que decidimos contratar la visita a
la ópera, la basílica y el parlamento por ser estos tres
edificios los más representativos de la ciudad. El primer
edificio que visitamos fue la ópera nacional de Hungría.
Se inauguró en 1884 y en la primera representación viajó el emperador Francisco José junto su esposa la insufrible Sissi. La representación resultó agitada pues el emperador, molesto por el tema de la obra, en la que decapitaban a un rey, decidió abandonar la función
para no volver jamás. Su esposa resultó ser asidua a las
representaciones en las que se dejaba acompañar (y según
las malas lenguas querer) por el conde Andrássy.
Hay que recordar que Hungría y Austria componían junto a
otros países el Imperio Austrohúngaro por lo que
dicho imperio era un cajón de sastre de diversas nacionalidades,
lenguas y rivalidades. En
hungría dicen que Francisco José se fue de la
representación porque no soportaba que hubiese una ópera
más majestuosa que la de Viena. Hagan apuestas.
Una vez ventilados los trapos sucios y disfrutado de las grandezas de la ópera, bajamos para visitar el segundo metro más
antiguo del mundo, construído en 1896. La parada era muy
lujosa, con detalles art decó en madera, pero no tomamos
el metro ya que la basílica de San Esteban se encontraba muy
cerca y hacia allí nos dirigimos dando un paseo.
La Basílica de San Esteban es la iglesia católica más grande de la ciudad. En ella yace la Mano Derecha
Sacra de Esteban, el primer rey de Hungría, en una urna con
forma de iglesia. Comenzó a construirse en 1851 y la
cúpula mide 96 metros. Dentro del edificio hay una gran cantidad
destatuas y pinturas de numerosos artistas húngaros
La basílica
La mano
Una vez finalizamos la visita, fuimos hacia el autobús que nos desplazó hacia las proximidades del parlamento. Allí asistimos a los preparativos de la recepción a los altos mandatarios mundiales que se recibirían dos días después, entre ellos nuestro monarca.
Los niveles de seguridad eran muy altos así que tuvimos que
esperar un rato para acceder al patio. Mientras miramos a los manifestantes en contra del gobierno que se encontraban acampados, pacientes, en las proximidades del parlamento.
Su construcción comenzó en 1885 y abarcó 17
años en lo que la industria húngara emergió al
sólo usarse mano de obra y materiales del pais en la
construcción del enorme edificio neogótico. En lado
trasero se encuentra el Danubio, completando la maravillosa estampa.
Al interior
sólo podían acceder grupos, por lo que aquellas personas
de nuestro viaje que no contrataron la visita con la esperanza de verlo
por su cuenta se llevaron un tremendo chasco. Las medidas de seguridad
no acababan ahí ya que además tuvimos que pasar por un
detector de metales.
Tras pasar el protocolo de seguridad accedimos a la entrada y vimos una réplica del parlamento hecho con cerillas hecho por un artesano que recibió una casa por tamaña obra de arte.
Se puede estar hablando horas sobre las maravillas
que acoge el edificio entre una preciosa decoración:
Hierro forjado, candelabros, mármol, pan de oro, vidrieras,
madera... todo ello sin la pomposidad que rebosan otros palacios.
Sin duda, de lo más bonito del viaje.
Después de la visita nos dieron un rato libre para ir al mercado central
de la ciudad donde los comerciantes exponían sus productos a
unos precios no demasiado bajos. Había puestos de todo tipo,
artesanía, textiles, productos típicos...
Compramos vino, especias y vinagre para llevar de recuerdo y tras
una vuelta, retornamos para comer.
Tras otra
suculenta comida disponíamos de un par de horas que dispusimos
para ir a comprar unas cervezas a un supermercado cercano y a
continuación tomamos algo tranquilamente en una
cafetería. Queríamos ir a los baños turcos pero el
tiempo no daba para mucho :(
Tras cenar nos llevaron hacia la ribera del Danubio para disfrutar de un pequeño crucero
en barco por el río acompañado por una copa de champagne
de la región. Recorrimos los nueve puentes dejando a ambos
lados el parlamento, el palacio, el bastión de los
pescadores, la estatua de la libertad... Todo ello extraordinariamente
iluminado.
Al ser nuestra
última noche, quedamos con Idaia y Cosme para tomarnos las
cervezas en nuestra habitación pero aguantamos poco, el
cansancio pudo con nosotros.
DIA 8
A las 10 de la mañana debíamos dejar
las habitaciones así que tras preparar las maletas y desayunar
fuimos a dar un paseo por una urbanización cercana. Las casas
constaban de un pequeño jardín y un chalet normalito,
pero el conjunto quedaba muy bien. Muchas casas tenían animales
como mascotas y nos llamó la atención un perrito. La
dueña, que se encontraba en la parcela, nos empezó a
hablar en húngaro, idioma que tengo un poco olvidado, así
que nos despedimos como pudimos. Al rato la mujer se acercó a
nosotros paseando al perro y en un muy buen inglés (esta gente
es la leche) nos preguntó de donde eramos. Al responderle que
españoles nos comentó que el calor les tenía
locos, y es que hacía unos 20 grados a esa hora. Según
nos explicó por esas fechas deberían estar a muy baja
temperatura y todos estaban asfixiados, animales incluídos.
Cuando la mujer me preguntó si hacía calor en
España y le dije que en Badajoz nos ponemos cerca de 40º en
verano, la mujer suspiró y decidió que no hay nada como
el hogar.
El autobús para ir al aeropuerto nos recogió a las doce y
media y llegamos sobre las dos. Allí hicimos entre los cuatro un
aperitivo reconstituyente y a las tres y media salimos para
España.
Los alpes
El viaje fue muy tranquilo aunque más largo, por lo que
duró a unas tres horas, que pasaron bastante rápido
gracias al reproductor mp3 de Rebeca y la gran cantidad de fotos
estupidas que nos hicimos.
Según nos
acercábamos a España el tiempo iba cambiando y es que
Madrid estaba afectada por una borrasca importante. Tardamos en
aterrizar y cuando lo hicimos fue de manera brusca. Hacía mucho
tiempo que no veía a tanta gente rezar en voz baja :D
Una vez en tierra quedamos con Cosme e Idaia fuera, pero no pudo ser.
La maleta de Rebeca llegó rota y tuvimos que reclamar un buen
rato. Supongo que ellos pensaron que nos habíamos ido. En todo
caso ya sabéis donde tenéis que venir si queréis
hacer turismo por estos lares.
Mis padres nos recogieron y fuimos a casa de mi hermana. Allí el
marcador era 2-0 para el Madrid y volvíamos a estar en casa.
Soy un informático
pacense aunque medio
manchego. Me
gusta leer, escuchar música
heavy e indie, ver cine, el mundo manga y cualquier
expresión
artística underground.
Me gusta salir, viajar y tengo una pasión insana por la
pepsi twist ^_^U